8 feb. 2009

El día que... aprendí a remar solo

Photoshop

Enero '09

"El día que aprendí a remar solo" va de soledad. De infantil e incomprendida soledad. De un lugar lejano y utópico llamado infancia, y de un muro gigante, arrollador e infranqueable llamado madurez.


Niño, el protagonista de esta historia, soy yo, algún día (algún día delante, o algún día detrás). Y es "otros muchos", aunque nunca, NUNCA, será otros "otros muchos".


"El día que aprendí a remar solo" no es Peter Pan, ni nunca intentó serlo. Aquí no hay hadas, y nadie muere sólo por negar su existencia. No hay piratas, y Garfio, como todos los demás, viste de corbata. Aquí no hay una Wendy, porque Niño no necesita una mamá que luego se haga mayor. Pero sí hay magia. No de la que sale de unos polvos, sino de la que está ahí, aunque no la veas. Aunque Ellos no la vean. Porque Niño la ve.


"El día que aprendí a remar solo" es una historia de niños para niños. Y de niños para adultos. En ella aparecen grandes dragones, e inmensas montañas, gigantes muy, muy feos, y alguna que otra princesa en apuros. Aunque es muy probable (en realidad no, solo hay un 50% de probabilidades de que seas un adulto -puedes serlo, o no-) que en esta lectura no veas aparecer un solo dragón, ni montañas, ni gigantes, aunque sí es probable, sí, que si eres un adulto encuentres muchas, pero que muchas "princesas en apuros".


"El día que aprendí a remar solo" va de soledad. Una soledad tan amplia y densa, que es muy posible (en realidad es seguro, aunque quizás debiera omitir esto para que no se apodere de ti el miedo y la desesperación) que si en tu lectura llegas a comprender, e incluso identificarte con Niño, te haga presa, a ti también, de sus inmensas fauces.


No obstante (esta expresión aquí significa "por favor, sigue leyendo") "El día que aprendí a remar solo" no es una historia triste, ni mucho menos falta de esperanza, simplemente es una historia sobre un niño normal y corriente (quizás no del todo normal, ni del todo corriente) que quiere vivir, no avanzar, ni tener una "vida", sino simplemente, seguir viviendo..."

2 comentarios:

Oscar Silvestre dijo...

Hola ¿qué tal todo?

Por si lo querías saber mi novia ha colgado en su blog tu calendario de febrero con motiovo de San Valentin y su cumpleaños, por si lo quieres ver ;)

http://elrincondeamaranta.blogspot.com

Saludos

Álvaro Álvarez dijo...

Bonito texto, Victor.